Las actuaciones llevadas a cabo se correspondieron con las recogidas en el proyecto de restauración y defensa de márgenes del Río Porma, en el Término Municipal de Vegas del Condado (León), sobre los terrenos degradados localizados en el M.U.P. número 113 denominado La Cuesta, en una zona con un barranco de fuertes pendientes, vaguadas laterales y paredes de erosión prácticamente verticales.
Los materiales que forman esta zona son poco compactos y sueltos, por tanto fácilmente erosionables, lo que se traducía en un importante efecto de escorrentía superficial con un aporte y sedimentación de materiales en la ladera aguas abajo. Esta sedimentación causaba una importante contaminación de las aguas del río Porma, con la consiguiente pérdida de su calidad y su negativa incidencia en la fauna piscícola, en una zona en la que se desarrollan competiciones internacionales de pesca.
Esta situación precisaba la necesidad de actuaciones encaminadas no sólo a encauzar las aguas de escorrentía sino también a realizar una restauración hidrológico forestal de la zona, con los objetivos de reducir la erosión y conseguir la estabilización del suelo
En primer lugar se excavó el cauce. La escasa accesibilidad del barranco dificultaba notablemente la ejecución de las obras. Se precisó la realización de un diseño previo del recorrido de la escollera, de manera que el barranco, que presentaba una fuerte irregularidad con fuertes variaciones de desnivel y estrechamientos del desagüe natural, adoptó una sección de tipo triangular y talud 2:1. En la zona siguiente, donde el valle se abre, se realizó una transición a la sección, también triangular pero de talud 3:1 con el fin de que la capacidad de embalse fuese máxima para una mayor retención de sedimentos por el dique construido en dicha sección. En la zona aguas abajo, en la ladera vertiente sobre el río Porma, la pendiente del canal proyectado es continua, del 13%, siendo la sección del talud de 3:2.
Se precisó así mismo de la construcción de una pista para el acceso de la maquinaria necesaria para construir este canal. Posteriormente, se perfiló la caja de la sección mediante una retroexcavadora actuando en sentido descendente que retiraba las tierras depositándolas a uno u toro lado de la caja que abría y una vez terminados los desmontes o terraplenados se comprobaban y rectificaban las rasantes sin ejecutar el refino de taludes ya que las irregularidades del terreno evitaban la escorrentía y favorecían la implantación vegetal.
Tras el paso de la primera retroexcavadora, una segunda procedía a colocar la escollera.
Esta escollera, por su rugosidad, consigue reducir la alta velocidad que adquiere el agua en este tramo, posibilitando además que los materiales sólidos arrastrados por el agua se depositen en los remansos generados en los diques.
El total de diques a ejecutar fue de cinco, cuatro distribuidos a lo largo del barranco y el último construido como medida protectora de decantación de las aguas antes de su incorporación al río Porma. La ubicación de los diques estaba condicionada por la morfología del terreno, de manera que la barranquera era la zona con más posibilidades de actuación, ya que su escasa anchura facilitaba el cerramiento de los diques.
Los diques presentan una sección trapezoidal, con talud de 3:2, continuo aguas arriba y escalonado aguas abajo, con altura y anchura de banco de 1,50 metros con el fin de romper la velocidad de la lámina de agua. El resvestimiento de la zona de diques presentaba un resguardo de 1 m. sobre los bordes superiores de la escollera y sobre la curva de remanso.
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